Aludes se llevan a niños y ancianos

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La víctima más vieja que fue arrastrada por un alud en California fue Jim Mitchell, que acababa de celebrar su 89no cumpleaños la víspera. Mitchell murió junto con su esposa, Alice.

La víctima más joven, Kailly Benitez, tenía apenas 3 años.

Mientras esos nombres y los de otras 14 víctimas eran dados a conocer el jueves, equipos seguían revisando entre el lodo y los escombros en busca de más personas.

“En este momento, seguimos buscando víctimas vivas”, dijo el capitán de bomberos de Santa Barbara Gary Pitney. Pero confesó: “Aumenta la probabilidad de que vamos a encontrar cadáveres, no sobrevivientes. Uno tiene que aceptar esa realidad”.

Los otros niños muertos fueron el hermano de Kailly, Jonathan Benitez, de 10 años, Peerawat Sutthithepn, de 6, y Sawyer Corey de 12.

Todos los muertos sufrieron “múltiples lesiones traumáticas debido a una inundación repentina con aludes”, dijeron las autoridades.

Cinco personas estaban desaparecidas hasta el viernes, comparado con 43 la víspera, dijo Amber Anderson, vocera del condado de Santa Bárbara.

El jefe de policía Bill Brown ofreció la cifra de 43 el jueves, pero advirtió que en muchos de esos casos pudiera tratarse de personas que simplemente no había podido ser contactadas por familiares y amigos.

Equipos marcaron los lugares donde se encontraban cuerpos, a menudo lejos de una vivienda, y usaban las marcas para tratar de determinar dónde pudieran haber ido a parar otras víctimas arrastradas por el lodo.