Domingo, 26 de Febrero 2017 1:01:49 pm

Trazos y sombras

Domingo, 26 Febrero 2017 00:00

¿Y así quiere el PRI recuperar la capital?

 

 

Los vetos y reacomodos que se vienen generando hacia el interior del Partido Revolucionario Institucional PRI no sorprenden a nadie, mucho menos a aquellos militantes que conocen los enramados y las trampas del tricolor. La salida de Sara Rocha Medina de la Secretaría General fue una retirada violenta, forzada; a solicitud expresa y puntual y, quien la fraguó, la hizo de manera grosera, torpe, poco pulcra y con el afán de cancelar sus aspiraciones políticas.

 

 

Hubo quienes la consideraron un estorbo para sus planes políticos y no dudaron en orquestar su retiro del CDE. Evidentemente que la ex diputada federal originaria de Real de Catorce fue neutralizada en el cargo desde su llegada a la dirigencia estatal y, a partir de su notoria presencia en el interior del estado, algunos imaginaron o recibieron señales de que estaría armando una estructura para obtener la candidatura al Senado o a una Diputación Federal.

 

 

Desde su salida de la Delegación Federal de LICONSA, posición que por cierto le fue ofrecida a la ex Secretaria General del PRI, Margarita Viñas Orta y que no le cumplieron cuando dejó al INDEPI, Sara Rocha se dedicó a trabajar sin recursos y con una incipiente estructura; aparte, la química y el entendimiento entre ella y el presidente Martin Juárez Córdoba nunca se dio, ni tampoco con el delegado del CEN Jorge Shiaffino, considerado como el verdadero cerebro y artífice de las maniobras priistas.

 

 

Ya desde el año pasado, el enviado de México le había insinuado a Sara la necesidad de que abandonara la Secretaría General del CDE y trató de convencerla sobre la importancia que tenía el hacerse cargo del Comité Municipal del PRI. Si el cambio no se dio antes, fue porque se atravesaron meses donde los priistas prefieren descansar, viajar o enfiestarse que hacer política, pero lo cierto es que ya desde entonces todo estaba previsto y calculado.

 

 

Las sugerencias y las invitaciones a dejar la Secretaría General para hacerse cargo del PRI municipal se forzaron y se formalizaron entre enero y febrero, y obvio, “al señor gobernador no se le puede decir que no”, de tal manera que cuando Juan Manuel Carreras aceptó el consejo y le pidió a Sara Rocha que apoyara al partido desde la dirigencia municipal capitalina, la ex Secretaria General entendió y supo que la trama orquestada desde su propio partido y desde el palacio de gobierno se había consumado.

 

 

La decisión tomada, resulto evidente y entendible en términos de estrategia política. El problema es, fue y ha sido, que desde la dirigencia misma del PRI y desde algunos círculos del gobierno, a Sara Rocha, pretendidamente se le instaló como una figura de transición y con márgenes muy restringidos para hacer equipo con su propia gente, a grado tal, que la estructura estatal y desde las cómodas oficinas del gobierno carrerista, sectores y otras organizaciones buscan imponerle figuras que ocupen las principales carteras del Comité Municipal.

 

 

Eso también es comprensible, siempre ha sido así, pero no lo es todo; y como Sarita no es de esas mujeres que se arredran o de esas que se avientan para atrás. Ha tenido que lidiar con figuras vetustas, funestas y perversas que le han dicho dos cosas: Primera, “Que debe enfrentarse a los Gallardo”,- y segundo, “que ni se le ocurra moverse en su Distrito”, que es Matehuala, porque “El Rey del Vedette Legislativo” será el candidato a la diputación federal.

 

 

Evidentemente que se refirieron al diputado “Tekmol”, José Luis Romero Calzada, personaje caricaturesco que parece tener muy claro el objetivo de la dirigencia estatal del PRI, tanto así como su encomienda y horizonte,- es decir, mostrar su disposición a enfrentarse mediáticamente al Gallardismo y, en retribución o premio a su mérito de golpeador concederle la candidatura por el Distrito de Matehuala, ese es el trato y esa fue la condición.

 

 

Pero como Sarita no es para nada pen...tonta y para nada dejada, sabe y entiende de lealtades y disciplina partidista. Su trabajo en el Comité Municipal del PRI se enfocará esencialmente a formar realmente una estructura que muchos presumían tener pero que en los números, afiliaciones y resultados electorales no existía y seguramente hará una labor que lucirá mucho más que la dirigencia estatal.

 

 

Si pensaron que Sara Rocha sería groseramente utilizada y se iría de bruces o de manera frontal contra los Gallardos, se equivocaron quienes la sacrificaron. Ella no les engordará el caldo a otros, simplemente porque se conducirá como una oposición responsable, y si lo que querían era otra cosa o manipularla a su antojo, pues como alguien dijo, “mejor que se busquen a otra u otro de su pendejo”, un desenlace que tal vez muy pronto podríamos observar.

 

 

Lo anterior se confirma en la coyuntura de su llegada, pues a Sara Rocha le montaron un escenario distinto. Sin apego o en flagrante violación al estatuto priista, en el evento de su toma de posesión como presidenta del CDM del PRI, José Luis Romero Calzada tomó protesta como Coordinador para la Zona Metropolitana.

 

 

Esto nunca estuvo considerado dentro del Orden del Día y fue en esencia una total falta de respeto a la militancia y a la sesión solemne del Consejo Político Municipal. Si esto fue una jugada de la dirigencia estatal, Martín Juárez y Jorge Schiaffino no batallaron y contribuyeron en demostrar algunas de las hipótesis que se han manejado, incluido el caso Yolanda.

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