Un brindis por la digestión, para que no haya “pedo”

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Ya sea en casa o en un restaurante, sobrevivir a un banquete puede convertirse en un verdadero desafío. Se necesita voluntad y paciencia para dejar escapar ese rico platillo que se asoma justo detrás de otra tentadora delicia culinaria, y para sobrellevar las típicas molestias del estómago luego de semejante festín.

La digestión lenta y pesada puede estar provocada por diversas causas. Por ejemplo, en repuesta a determinados productos que ingerimos y ralentizan el proceso digestivo, como los alimentos grasos, refinados o procesados, que son menos digeribles que los considerados alimentos sanos (frutas, verduras y granos enteros).

Las consecuencias de una mala digestión serían, entonces, pesadez, hinchazón abdominal y calambres abdominales.

Por fortuna, contamos con valiosas aliadas, que son las bebidas digestivas, cuya función justamente es favorecer el proceso de digestión, al tiempo que aportan un buen sabor al final de una comida o cena copiosa.

Esto se logra porque dichas bebidas aumentan la secreción gástrica. Cuando se toman después de comer, modifican el vaciamiento del estómago, por un efecto directo sobre la musculatura de este órgano, ayudando a la digestión de los alimentos en el intestino delgado.

Las bebidas digestivas pueden ser una solución de naturaleza muy diversa (por su concentración alcohólica, o por las hierbas y aceites que lo conforman). En el caso de contener alcohol, y dependiendo de su destilación, aromatización y de los materiales utilizados para su elaboración, pueden ser licores o aguardientes.

Quizá los primeros digestivos empleados fueron el cognac, el brandy o el whisky. Sin embargo, las modas han ido cambiando y se han

creado múltiples bebidas que ocupan este espacio y tienen esta finalidad.

Entre las bebidas digestivas se conocen las propiedades de las infusiones de manzanilla, linaza, tilo y menta que se recomiendan endulzar con azúcar o miel. Pero existen otras opciones como té de anís y orégano (perfecto para luchar contra los gases), infusión de alhucema (se utiliza para evitar indigestiones), té con hierbabuena (se considera digestivo, pero si se acompaña con limón se consigue un efecto relajante en el aparato digestivo), etcétera.

Recomendamos: Té, mucho más que una bebida.

Por su parte, los licores de hierbas son un clásico después de comer. Las cremas también son cada vez más comunes, al igual que algunos cócteles que pueden cumplir estas funciones. Los vinos fortificados son bebidas digestivas por excelencia, y dentro de su vasto universo los más destacados en el escenario contemporáneo son el Jerez, Oporto, Madeira, Marsala y Tokaji.