Sólo se trata de amor

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Las relaciones amoro­sas actuales son una cons­tante en la elección de historias del director y escri­tor mexicano Manolo Caro. La obra de teatro Straight es una de ellas.

A diferencia de sus mon­tajes anteriores, ésta no es de su autoría, la cual relata el encuentro amoroso de un hombre, en una relación he­terosexual, con otro hombre más joven.

“La peculiaridad de esta obra es hablar sin tabúes y de una manera inteligente de un tema que es muy actual y que se tiene que poner sobre la mesa, para que la gente el día de mañana deje de eti­quetar las relaciones huma­nas. Que se hable de ellas per se (por sí mismas), no si se tra­ta de una pareja heterosexual u homosexual.

“Es momento de dejar de delimitar a las personas. Hay que dejarlas ser quienes son y saber que mientras no hagan daño a nadie, ellos pueden to­mar la decisión que quieran con su vida. Todos estamos en la búsqueda de la felicidad y eso es lo más claro que te­nemos los seres humanos: ha­cerlo sin dañar a un tercero”, explicó Caro en entrevista con Excélsior.

La obra, enmar­cada en una co­media, divierte y emociona al direc­tor, pues además está respaldado por actores y amigos personales como Zuria Vega, Erick Elías y Alejandro Speitzer. Ellos se­rán los encargados de crear la atmósfera de este trío amoroso. El público sa­cará sus propias conclusiones acerca de las decisiones de cada personaje y lo expuesto en escena.

“¿Si habla de poliamor? El público lo determinará. Más que de eso, Straight habla de la posibilidad de experimen­tar para encontrar la felicidad propia y de cómo la socie­dad es la que ejerce presión y nos delimita para entrar a una normalidad de lo que está bien o mal, cuando lo que tie­ne que importar es con quién eres feliz. Mientras la gente viva, disfrute y lo haga de co­mún acuerdo, se vale expe­rimentar y sentirse cómodo”, destacó el creativo.

Para Caro, la fidelidad im­porta. Es por eso que tal ver­tiente se aborda y se realiza una crítica. Desde su pun­to de vista, el texto expo­ne un panorama real y las posibles causas de por qué la situación es así, como la falta de lealtad, de amor o la presión social.

“Los juicios de valor son los que el espectador decide. La obra no está en pro ni en contra de nada, simplemente expone un caso real que tiene que claudicar para que noso­tros dejemos de cometer estos errores y jugar a que somos felices porque estamos con tal o cual persona sólo por­que nos dijeron que era la co­rrecta. La honestidad, lealtad y fidelidad siempre tienen que ser un frente común para encontrar sentirnos cómodos”, dijo