Rubén Blades, creador sin límite

10

Rubén Blades no para nunca. El músico, actor y político panameño está en medio, siempre de una feroz y gozosa hiperactividad. Ayer, en el marco de sus presentaciones en la Ciudad de México con la big band de su paisano Roberto Delgado (mañana y el jueves en el Teatro Metropólitan), se dio tiempo para atender a la prensa en una conferencia en la que saltó de la literatura a la música sin marginar el tema político, una de sus pasiones.

Al respecto, el autor de Pedro Navajaconsideró que la política “debe interesarle a cualquier persona en cualquier sociedad organizada. Todo el mundo tiene una responsabilidad cívica, porque todo mundo es ciudadano. De una forma u otra, todos tenemos que participar.

“El hecho de que uno sea músico, artista, no lo excluye de su responsabilidad cívica. Y eso no es hacer política, es hacer país. En cuanto a mi trabajo como creador, como lo entendí siempre, éste consiste, como me decía (el escritor colombiano) Gabriel García Márquez, en hacer crónicas que tienen que ver con la realidad de la ciudad. La salsa o lo afrocubano siempre se había dedicado al escarnio, que también necesitamos, pues todos necesitamos ese escape, pero yo consideré que también podía existir la oportunidad de documentar cosas sobre la existencia del ser humano en la ciudad”.

En ese sentido, niega con humildad la paternidad de ese estilo de otorgar contenido a la música popular: “Yo no fui quien inventó eso. La primera vez que escuché un tema social sobre la ciudad fue en 1965, con un grupo de Brasil llamado Jongo Trío. Más adelante, Piero, de Argentina, escribió una balada, pero no era sobre el amor convencional, sino una que le canta a su padre (Mi viejo).”

Eso impulsó a Blades a intentar ese estilo en la salsa: “Por eso fue que yo comencé a escribir sobre la ciudad. Algunas personas interpretaron eso como un canto político, pero están equivocadas, porque yo nunca he escrito dentro de un patrón ideológico. No creo en eso.”

Evolución musical

Hoy que emprende una gira mundial, Blades explica por qué lo hace acompañado de una big band. “Yo crecí en Panamá, donde se escuchaba todo tipo de música. Me desarrollé en un mundo en donde no había tarjetas de crédito ni televisión, así que todo lo escuchábamos por la radio. Y la radio panameña era anárquica, no tenía programaciones dirigidas a grupos específicos. Se tocaba lo que el programador quería (…) En aquel entonces, sólo México, Cuba y Argentina tenían la capacidad para hacer discos, así que muchos venían de ahí. Y dentro de esa oferta estaba la música de las big bands (…) Así que yo crecí oyendo todo ese tipo de música. Y en cuanto al género en español, la banda de Machito, la de Mario Bauzá, la de Tito Puente, de Tito Rodríguez o de Willie Rosario”.

Y esa herencia musical es la que honra hoy a través de su gira con este tipo de agrupaciones que suelen ser “como una pequeña república” por la cantidad de músicos que la integran, y lo cual hace mucho más difícil su traslado.

América hoy

Blades, quien se niega a confirmar sus aspiraciones para ser presidente de su país el año entrante: “No voy a confirmar nada”, aborda la evolución política de América Latina, una región que siempre refleja en sus canciones. “El primer tema de mi primer disco en 1969 (De Panamá a NY) se llama Juan González, un guerrillero que muere defendiendo el ideal de la libertad bajo una dictadura militar, en un tiempo en que había 14 dictaduras en América Latina, lo cual indica que, comercialmente, la decisión de incluir ese tema era un suicidio”. Sin embargo, se grabó y se difundió.

Y el entorno evolucionó: “La idea de que en los años 90 en Sudamérica prácticamente todos los gobiernos eran de izquierda, hubiera sido imposible de imaginar en 1969. Es más, si ustedes me preguntan, en 1974 qué iba yo a ver primero: el hombre llegando a Marte o a un negro presidente en EU, yo hubiera dicho Marte sin dudar. Así que sí ha habido un cambio”.