Qué hago si mi hijo es muy berrinchudo y enojón

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CIUDAD DE MÉXICO.

Cuando mi hija se enoja porque cerré la puerta de la casa o le quité algo de las manos que podía haberla cortado o lastimado muchas veces trato de consolarla como si nada estuviera pasando. Pero no lo hago, porque en su inmenso mundo está pasando algo grande, algo que la saca de sí, algo que no comprende y que tengo que atender como es debido.

Ponerle la etiqueta de “malo” viene de muchos años atrás, cuando se dividieron las emociones en positivas y negativas. Las primeras, la alegría y el amor, eran bien aceptadas por la sociedad, mientras que las segundas, enojo, tristeza y miedo, se quedaron metidas en el cajón para no incomodar. De ahí que siempre tratemos de controlarlas, incluso en nosotras mismas, y reprimirlas.

Hoy sabemos que las emociones se deben manejar y tratar para tener una inteligencia emocional fuerte, y la mejor forma de hacerlo es viviéndolas, entendiendo de dónde vienen para manejarlas.

El enojo, es una emoción primaria que en algunos casos puede salvarnos la vida.

Todos lo hemos experimentado y en un niño de 1 año es normal. Es el sentimiento que tenemos cuando alguien nos ofende, cuando nos sentimos frustrados, ignorados, rechazados, amenazado o cuando existe una pérdida.

Los niños principalmente tiene problemas para canalizar sus emociones, pues apenas están conociéndolas, por lo que las canalizarán de la forma incorrecta: agresión.

El enojo se da en los niños por muchas cosas, como no dormir bien, sentirse enfermos, cuando tienen hambre, estar con gente extraña, cuando no lo dejan tomar decisiones, poca tolerancia a la frustración; y cuando consigue lo que quiere a través del enojo, lo hará con mayor frecuencia.

Entonces, cómo podemos ayudar a manejarlo:

1. Explícale de dónde viene su sentimiento sin juzgar y tranquilamente.

Por ejemplo, explícale que está enojado porque tiene que ir amarrado en su silla del auto, pero que es ahí donde tiene que ir y llegando a casa lo abrazarás todo el tiempo que quiera.

2. Cuando digas que no a algo, también dile el sí.

Si tu hijo está pintando en la pared y lo quitas, se enojará, porque él quiere pintar. La mejor forma de guiarlo es diciéndole donde sí puede pintar. De esta manera su enojo será menor porque seguirá haciendo lo que quiere pero con los límites necesarios.

3. Analízate a ti primero.

Una forma de entender por qué tu hijo es muy berrinchudo o enojón es viéndote primero a ti. Recuerda que los niños imitan lo que ven en casa así que no estaría de más revisar tus propias conductas y hacer cambios para que puedan reflejarse en tu
pequeño.

4. Valida su sentimiento.

Cuando los niños se sienten ignorados aún después de que hicieron un berrinche, la situación será más difícil de controlar. Siempre dile que entiendes que está enojado, esto lo hará sentir comprendido. Reprimir el enojo solo causa más enojo.

5. Enséñale a responder de manera positiva ante la situación.

En lugar de dejarlo que reaccione de manera impulsiva, ayúdalo a que entienda que puede controlar el enojo y a solucionar de manera positiva la situación, de esta forma también haces equipo con él y esto le dará confianza, pues le estás enseñando que el problema es el enojo y no él.

6. Establece bien las rutinas.

Si sabes que tu hijo se pone de malas cuando tiene hambre o sueño. Organízate y respeta sus horarios. Así evitarás ponerlo en este tipo de situaciones.

7. No le pegues ni le grites.

Reaccionar con violencia ante una situación de berrinche o enojo solo empeorará las cosas y le creará una herida emocional fuerte difícil de sanar. Primero respira tú y luego trata de ayudarlo a él a calmarse. Una buena técnica es salir del lugar en el que están, alejarse del ruido, darle un abrazo o hacer alguna actividad juntos que los relaje. De esta forma también le enseñarás que el enojo se puede canalizar y cuando crezca podrá hacerlo solo.