Maniac viaja por distintas realidades

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Maniac, la nueva apuesta original de Netflix, está lejos de ser una serie convencional. Su elaborada y extravagante trama ha dividido a los críticos, entre quienes la consideran “un imaginativo drama psicológico que toma su lugar entre la mejor televisión del año”, como Variety, o una ficción que “fracasa en todas las realidades”, según escribió Entertainment Weekly.

Producciones que son capaces de generar reacciones intensas y debate son parte esencial de la llamada “época dorada” de la televisión, y en ese sentido Maniac representa el mejor ejemplo de la libertad creativa que los servicios de streaming ofrecen hoy a guionistas y directores. Una adaptación de una serie noruega homónima de 2014, esta versión desarrollada por Patrick Somerville (The Leftovers) y el cineasta Cary Fukunaga (True Detective) debuta el viernes 21 globalmente en la plataforma de Netflix con una temporada única de 10 episodios de una hora.

La trama de Maniac sigue a dos personajes, Owen (Jonah Hill) y Annie (Emma Stone) en un futuro cercano y distópico. Ellos no se conocen entre sí, pero tienen en común enfermedades mentales: él padece de depresión y esquizofrenia, y ella, de drogadicción y un severo trauma. Ambos aceptan formar parte de la prueba de una droga experimental que supuestamente en tres días logrará lo que años de terapia no han podido, y en el proceso de este tratamiento los personajes viajan mentalmente a diversas realidades alternativas, que permiten a los actores interpretar todo tipo de figuras, desde asesinos a sueldo hasta elfos de una tierra de fantasía. El elenco principal lo completan Justin Theroux y Sally Field, como los doctores a cargo del experimento.

“Ha sido muy desafiante y asombroso pasar por todas estas experiencias y personajes, estas diferentes partes de la personalidad de Annie”, comenta Emma Stone en una entrevista cedida por Netflix. “Es un regalo para un actor interpretar tantas personas que viven dentro de una sola”.

Stone, que ganó el Oscar por La La Land tiene aquí su primer protagónico en televisión. Fue ella y Fukunaga quienes empezaron a desarrollar la serie cuando recibieron los guiones de la ficción noruega y pensaron en Jonah Hill para coprotagonizar. Stone y Hill trabajaron juntos en 2006 en la comedia Supercool, que fue el debut de la actriz en el cine, y desde entonces han mantenido una amistad. “En general en mis proyectos quiero pasar tiempo con gente a la que respeto, con Cary dirigiendo sé que es algo de calidad”, dice el actor.

La trama completa de Maniac ocurre en solo tres días, con parte importante ocurriendo en el laboratorio donde se desarrolla el experimento, y el resto en elaborados sets que llevan a los personajes protagonistas por diferentes mundos.

En cada una de sus fantasías, de alguna forma Annie y Owen se encuentran en una conexión especial que no son necesariamente capaces de replicar en sus vidas reales.

Para Stone, la historia que presenta la ficción es una que le llega personalmente. “Creo que hay algo muy hermoso en la idea que muchos de nosotros probablemente hemos tenido, que desearíamos tomarnos una pastilla y arreglar todo lo que está malo en nosotros, partes que nos gustaría borrar. Pero esas partes nos hacen quienes somos. Y la idea es que puedes tomar una pastilla, pero no puedes escapar de la conexión humana. No hay nada que pueda simplemente arreglarte”.