Festival Marvin, viva la anti-moda

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El año 1977 simbolizó la opor­tunidad de romper con lo establecido, escapar de la tra­dición e imponer un desorden artístico dentro de una atmós­fera de pobreza, desigualdad, racismo, homofobia; sistemas dictatoriales y opresores a ni­vel global.

Muchas bandas contribu­yeron: Public Image Ltd., The Clash, Cabaret Voltaire y The Fall, cada uno con su respec­tivo estilo, mensaje social, mecanismo de propagación y sello independiente. Pero este sábado a la Ciudad de México le atañe la voz de Buzzcocks y Gang of Four, dos iconos bri­tánicos presentes a través del Festival Marvin.

Cuarenta años después volvemos a la crisis social que detonó este movimiento pos­punk, sólo que aho­ra con personajes como Donald Trump; la crisis de mi­grantes en Europa y bombar­deos en Oriente Medio ¿Están las nuevas generaciones de músicos en tiempos de emu­lar la revolución de hace 41 años?, preguntó Excélsior a Andy Gill, guitarrista y voca­lista de Gang of Four.

“Es difícil que vuelva a pa­sar. Cuando empezamos la gente tenía una cultura de comprar discos físicos, co­pias bastante limitadas, lo que provocaba un interés al alza por saber lo que quería­mos gritar y, obviamente, en cuestión de finanzas con las disqueras. Se creó una unidad importante, una mezcla de géneros diversos, pero al final era una unificación.

“Y, lo más importante, la política era una anti-moda. Hasta que, durante los 90, te­míamos que la gente se abu­rriera si hablábamos de todo eso. Últimamente, el gran ne­gocio de la música es hacer dinero como siempre, pero agarrada de las tendencias, y la tendencia de todos es que­rer tocar la política, pero con la motivación de hacerse ri­cos”, contó vía Skype desde Reino Unido.

Gang of Four ha seguido su corazón desde el lanzamien­to de su debut Entertainment! (1979) hasta el reciente Com­plicit, EP, lanzado en abril pa­sado, con la polémica imagen de Ivanka Trump, hija del Pre­sidente de Estados Unidos, en la portada y cuyo primer sen­cillo fue Ivanka (Things you Can’t Have).

“Cuando pienso en ella o en su papá, no es sólo en sus personajes, sino en lo que re­presentan en sus posiciones políticas. Pienso que es inútil simplemente mandarlos a la mierda, en cambio, encuen­tro mucho más interesante el enfoque de Ivanka hablando de sí misma.

“Y decirle al mundo sobre lo que ella piensa que está pa­sando, lo que piensa de él (su papá) y su ideología, cuyas citas usé de la entrevista que ella dio a CBS (donde le pre­guntaron si se cree cómplice de la Casa Blanca). Siento que muestra ingenuidad”, explicó el británico.

En octubre pasado se dio a conocer en el libro Raising Trump, de Ivana Trump, exes­posa del mandatario, que Ivanka tuvo una etapa “punk” en su juventud, vistiendo ca­misas de franela y viviendo una obsesión por Nirvana.