El alma de ‘la Niña Hermosa’ concede favores a sus fieles entre montañas de muñecos

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Perdió la vida cuando tenía 18 años y ahora cientos de personas se acercan a su altar para pedirle milagros.

Hace 20 años, un trágico accidente automovilístico le quitó la vida a Astrid Soto, una joven de 18 años que a raíz de su muerte se convirtió en un objeto de culto de cientos de personas que visitan el lugar donde murió para pedirle ayuda, milagros.

Las personas aseguran que el alma de Astrid, mejor conocida como “La niña hermosa”, continúa deambulando por el lugar y quienes creen en ella, han creado un enorme altar a un costado de la carretera, extendiendo una montaña de varios metros de largo formada por muñecos de peluche; muchos de ellos han llegado como homenaje, otros son en agradecimiento por lo que la gente califica como milagros y, el resto son ofrendas ante nuevas peticiones.

Otros fieles anónimos le dejan cajas con frutas o verduras que luego su madre, Graciela Chamorro, se lleva a casa para repartirlas entre sus vecinos, como sin duda hubiera hecho su hija, que era muy “generosa” con los necesitados.

Han pasado ya dos décadas de su muerte y Graciela, de 58 años, mantiene todavía la habitación de su hija intacta. En su memoria tiene grabada la sonrisa y la larga cabellera pelirroja de su hija, a la que prefiere visitar “donde están los ositos”, en vez del cementerio.

Cada mes de mayo, acude con una torta de cinco pisos con flores para su cumpleaños y en sus visitas semanales le suele dejar dulces.

Aunque el paraje resulta tétrico y algo aterrador, la popularidad de ‘la Niña hermosa’ continúa creciendo  y muchos de los seguidores que la visitan, colocan sobre sus fotografías toda clase de adornos: aretes, collares y pasadores para el cabello.

En señal de respeto, los camioneros y muchos conductores que pasan por la carretera, tocan la bocina al star junto al santuario.

El ministerio de Obras Públicas chileno quiere desplazar el altar ante el peligro para las personas que estacionan sus vehículos en el estrecho arcén y el problema de salud pública que puede generar la podredumbre de los peluches a causa del tiempo y la lluvia.