De violinista prodigio a prostituta: La historia de una aristócrata británica que murió por drogas

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Beth Douglas, de 18 años, hija del marqués de Queensberry, murió de insuficiencia cardíaca, causada por intoxicación con cocaína y heroína. El hecho ocurrió en las primeras horas del 7 de marzo, mientras se encontraba en una fiesta en el exclusivo barrio londinense de Notting Hilluna, donde las casas cuestan hasta 32 millones de dólares. Su anfitrión era un adicto conocido por vecinos y la Policía, informa Daily Mail.

A pesar de ello, en los nueve meses que han pasado desde la muerte de Beth, “la Policía no parece haber hecho mucho para evitar que se dejen de consumir drogas en dicho apartamento”, subraya el diario al explicar que la semana pasada, cuando sus reporteros visitaron la propiedad, vieron “a uno de los inquilinos consumir cocaína a plena luz del día”.

Además, la Policía desde el principio calificó la muerte de Beth de “no sospechosa” y hasta el momento nadie ha sido detenido, a pesar de que amigos y familiares de la joven aristócrata —mitad taiwanesa y conocida como ‘Ling Ling’— dicen que nunca antes se había inyectado heroína y alguien debió ayudarla.

El padre de Beth lamentó que el anfitrión de la fiesta —que habría permitido que su propiedad se usara para la distribución y el consumo de drogas— ni siquiera se vio obligado a declarar. Los agentes tampoco hicieron esfuerzos para contactar con las personas que asistieron a dicha fiesta.

El descenso

Aunque los familiares de ‘Ling Ling’ afirman que nunca se inyectó heroína, su novio, Jenan Herzog Karagoli, dice que la había inhalado antes. Además, ya durante al menos los dos últimos años de su vida había estado ‘enganchada’ a varías drogas recreativas, mientras paralelamente recibía tratamientos por anorexia, trastorno bipolar y un trastorno de personalidad.

Tales problemas, en su conjunto, a los que se sumaban un abuso sexual por parte de un hombre mayor y desacuerdos familiares, habrían provocado que Beth Douglas, una niña de familia aristocrática, prodigio del violín que tomaba clases en las mejores escuelas de música del Reino Unido, acabara creando una cuenta en Twitter para prostituirse y ganar dinero para la droga. La cuenta de ‘Diosa Candy’ fue abierta en diciembre pasado y sigue en línea hasta ahora. Al principio la joven se ofrecía para realizar shows de webcam a través de Skype y vendía su ropa interior usada, pero después empezó a concertar encuentros para comerciar también sus servicios sexuales.

La cuenta “contiene fotografías y videos profundamente desagradables de esta adolescente extremadamente delgada y vulnerable, que se encontraba claramente mal”, concluye el diario, al indicar que la muerte de Beth debería ser investigada porque de lo contrario “nadie será responsable de la última tragedia que afectó a su aristocrática dinastía”.