Crisis de identidad

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La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos sigue causando estragos en Hollywood. Algunos actores, escritores y guionistas, no imaginaban que estaría en el poder, y por ello, las historias que escribían estaban enfocadas a una broma o sátira sobre lo que podría suceder si se convirtiera en presidente.

Pero el 8 de noviembre de 2016 les cambió la jugada a muchos. Prueba de ello: la producción de la serie Veep, protagonizada por Julia Louis- Dreyfus y Tony Hale, la cual cuenta las andanzas de la senadora Selina Meyer, quien de la noche a la mañana se ve ascendida a vicepresidenta, y no tiene ni idea de cómo realizar las actividades que debe realizar en el cargo.
“No nos podemos permitir una pausa. En el momento de la elección hubo un tiempo —unas 24 horas— en que todos nos preguntamos ‘¿quiénes somos ahora?, ¿podemos seguir siendo chistosos?, ¿corresponde?, ¿cuál debería ser nuestro tono?’

Tuvimos como una crisis de identidad y luego nos rearmamos y seguimos adelante. Pero creo que debemos tomar conciencia del entorno político actual para que, de alguna manera extraña, podamos apartarnos de eso”, señala la actriz.
Para David Mandel, productor ejecutivo de esta serie que se emite los domingos a las 22:30 horas por HBO, para poder ser lo suficientemente críticos, deben ver un panorama más amplio, más allá del día a día.

“Debemos tener la suficiente conciencia como para circunvalarlo por el momento, al tiempo que tomamos nota de lo que sucede, porque cuando podamos dar un paso atrás, tal vez dentro de seis meses, cuando miremos en retrospectiva, debemos poder ver patrones, el relato más grande, en oposición a los tuits diarios.

Algunas de las cosas que pueden resultar más interesantes son, por ejemplo, la simple hipocresía de proponer un proyecto de ley sobre atención de la salud, acerca del cual han trabajado durante seis años, y que se parezca en definitiva a un proyecto escolar. No somos Saturday Night Live. No reaccionamos ante el chiste que hizo el martes. Para nosotros esto tiene que ver con el panorama más amplio de todos estos tipos de Goldman Sachs que trabajan en el gobierno. Tal vez no sepamos la respuesta aún, pero tal vez para septiembre ya tengamos una idea”, agregó.
En la sexta temporada, que es la que actualmente se encuentra al aire, Selina perdió las elecciones presidenciales y ya no trabaja en ningún puesto público, algo similar a lo ocurrido con Hillary Clinton.

El fracaso constante es nuestro aliado en la comedia”, dice Julia.
Según Mandel, la serie, al igual que otras ficciones como 24, muestran probables escenarios como el de una futura mujer presidente.

Voy a sonar como una persona un poco trastocada, pero creo que estas cosas ayudan. Hubo un presidente afroamericano en la serie 24 durante unos cuantos años. Eso no hizo posible lo de Obama, pero seguramente generó que se hablara de ello. Estas cosas lo generan; todo abre una ventana de oportunidad”, señaló el productor.
Para Julia no se trata de mostrar cómo estaría Estados Unidos con un gobierno femenino, sino de mostrar algo divertido en medio del caos.

“No es nuestro objetivo, pero diría que es de gran utilidad que Selina sea una mujer que odia a las mujeres. Nos da la posibilidad de ser misóginos desde un lugar poco habitual que me gusta.

“Creo que Veep es una metáfora fabulosa para el ‘detrás de escena’ versus el ‘en escena’. Aparte del hecho de que el lenguaje en sí es gracioso, creo que ha funcionado bien desde el punto de vista de contar una historia. Y hemos tratado de mantenerlo.

Ahora Selina está asumiendo un pape l pospresidencial, tratando de permanecer vital y relevante, y tomándoselo tan seriamente como lo indica su ego. Hace mucho en el ámbito internacional”, finalizó.