Con “No Shame” Lily Allen invita a sumergirse a su mundo

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Si el irregular golpeteo del bajo representara los latidos de su corazón, debería preocuparse. También el sintetizador y el ruido constantemente parpadeante de la batería dan la sensación de que algo malo se acerca. Apenas comienzan a sonar las primeras notas del tema inicial “Come on then”, Lily Allen introduce al oyente es su mundo, un mundo marcado por su reciente crisis de identidad.

“Soy una mala madre / Soy una mala mujer / Lo viste en las redes sociales / Lo leíste en Internet“, canta la artista de 33 años refiriéndose a su separación de Sam Cooper, con el que estuvo casada entre 2011 y 2016 y con el que tiene dos hijas. Critica a aquellos que se han alejado de ella, pero también expresa sus sentimientos más íntimos, se muestra frágil y no tacañea en autocrítica.

Tras vender cinco millones de álbumes -más de la mitad solo de su debut reggae pop “Alright, Still” (2006) con el single “Smile”- y un giro hacia el electropop, ya era hora de que se centrase en lo importante, señaló a través de su discográfica. El trabajo en “No Shame”, que salió a la venta el viernes 8, producido entre otros por Mark Ronson (Amy Winehouse, Adele) y Ezra Koenig (Vampire Weekend), fue catártico, comentó. La cantante se sirvió de la música como terapia.

“No me avergüenzo de nada de lo que digo”, según Allen. Tampoco de lo que hace: recientemente alguien le envió una imagen en la que se podía ver su vulva bajo la falda y ella la retuiteó con el “hashtag” #noshame (sin vergüenza). No tiene la necesidad de gustarle a nadie más, ni personal ni musicalmente, explicó, algo que sí intentó con su anterior trabajo “Sheezus”.

De hecho, el ánimo en las 14 canciones se va aligerando poco a poco, al igual que el de Allen durante el proceso de creación. Con “Trigger bang”, que comienza con el rapero Giggs, Allen reflexiona sobre su juventud (fue a 13 escuelas, según contó), en la que buscaba el peligro. En el video se ve a unos jóvenes tomando drogas, emborrachándose y portando cuchillos. Con el ron llegaba el exceso: “Me despertaba junto a extraños / Todos saben lo que hace la cocaína / Aplaca el dolor cuando llega la vergüenza“.

Por supuesto no faltan los típicos sonidos caribeños de Allen. En “Your Choice”, donde colabora también el nigeriano Burna Boy, Allen describe en falsete el final de su amor. El tema “Waste” introducido más tarde, con ritmos de rap de la experta londinense en dancehall Lady Chann, un beat inusual e instrumentos de viento, suena a una fiesta en la playa, pero es un jugoso ajuste de cuentas con un egoísta: “¿Pero quién cojones eres?”

Los ritmos suaves con palabras duras son la especialidad de Allen: en “Fuck You”, del álbum de 2009 “It’s not me, it’s you”, ya repartió ataques verbales con su dulce voz. Sin embargo, la parte central de “No Shame” está compuesta por tres baladas. En “Family man”, acompañada por el piano e instrumentos de cuerda expresa sus sentimientos de desarraigo, aislamiento y desbordamiento: “No me gusta la mayoría de la gente / Pero estoy asustada, no soy mala”.

También se culpa a sí misma del fracaso de su matrimonio, como queda patente en “Apples”. Al ritmo suave de los instrumentos de cuerda canta: “Todo fue demasiado para mí / Solo quiero a mi mamá y mi papá / Supongo que esa manzana no cae tan lejos del árbol“, dice insinuando que cometió los mismos errores de sus padres. Y continúa aún más triste: en “Three” adopta la perspectiva de su hija, que se siente abandonada por su madre, que siempre está de viaje. “Por favor, no te vayas / Quédate conmigo / No es mi culpa / Solo tengo tres años“.