Alimentación saludable, para proteger la piel en verano

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Con la llegada del verano, nuestra piel se ve expuesta a diferentes agentes externos que pueden perjudicarla, en especial, la incidencia de los rayos solares y la sudoración excesiva. Una alimentación equilibrada influye positivamente en la piel a nivel celular, desde dentro hacia fuera de nuestro cuerpo, y teniendo en cuenta que nuestra piel es el órgano más grande del cuerpo, es el primero en reflejar cualquier desequilibrio, deficiencia nutricionales o problema en el organismo.

El refrán “somos lo que comemos” es tan acertado como que en verano la protección solar es necesaria. A continuación ofrecemos la relación de una serie de alimentos que previenen y combaten las afectaciones en la piel que se pueden producir durante la etapa estival.

Piel bronceada (con precaución)

El principal objetivo del verano es conseguir el bronceado perfecto. Para lograrlo, no sólo intervienen las horas de exposición al sol, sino que es importante una preparación previa basada en la alimentación. ¿Cuáles son los alimentos para una piel tornasolada? Las zanahorias y melocotones son ricos en beta-carotenos, una proteína que aporta color a la piel de forma natural. Toma dos o tres piezas de esta verdura y fruta a la semana unas semanas antes de la exposición solar para preparar la piel.

Piel protegida de las quemaduras

Sin embargo, no hay sol sin protección. Dos son los pasos importantes durante unas vacaciones de verano; el primero, protegerse del sol y el segundo, evitar las posibles quemaduras de la piel. En este punto entran en juego los carotenoides, un tipo de antioxidantes que pueden neutralizar la incidencia de los radicales

libres procedentes de los rayos solares. Evitan el deterioro celular de la piel y la desinflaman. Alimentos como los tomates, el salmón y las gambas son ricos en carotenoides.

Piel más hidratada

Las comidas muy procesadas y con un alto contenido en sal hacen que la piel, además de verse hinchada, se vuelva más seca. Para tener una piel jugosa este verano, decántate por alimentos ricos en omega-3, antioxidantes y sílice: pescado como el salmón o el atún, los lácteos, el aguacate o el pepino. Estos alimentos aportan elasticidad e hidratan la piel de forma natural, además, tienen un alto poder saciante, con lo que reducen el apetito y mejoran la digestión.

Piel más joven

Una de las principales consecuencias de una exposición solar prolongada es sin duda la aceleración del envejecimiento de la piel.

Los rayos UVA son la primera causa de las arrugas, manchas y pérdida de elasticidad de la piel. Protegerse la piel con factor 50 se hace indispensable, tanto como controlar lo que comemos. Consumir naranjas, cargadas de vitamina C que ayudan a producir colágeno; o carbohidratos complejos como la avena, ralentizarán el paso del tiempo en tu piel.

Piel sin acné veraniego

El uso continuado de cremas protectoras e hidratantes, así como el aumento de la sudoración debido al calor, son el cóctel perfecto para la aparición de granitos. El conocido como “bacne” o acné en la espalda se intensifica en verano, con lo que es importante prevenir su aparición aplicando los siguientes hábitos: secar siempre la piel con una toalla limpia, aplicar productos libres de aceites, e incrementar los alimentos antioxidantes como la sandía y los

tomates, puesto que ayudan a prevenir imperfecciones en la piel. Además, las almendras tienen propiedades anti-inflamatorias que ayudan a reducir las rojeces y el acné.