FCA, ¡Siempre! con su batea de babas

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Cuando nació el Frente Ciudadano Anticorrupción FCA, muchos potosinos abrigaron la esperanza de que este nuevo organismo podría enfrentar con seriedad la batalla contra esa corrupción que existe, que está instalada y que corroe a todos los niveles de gobierno. La idea de su creación fue buena, solo que pronto claudicó en sus principios simplemente porque sus cabezas  lo prostituyeron.

Sus integrantes, rostros viejos del pasado, buscaron en su inicio, sumar voces autorizadas y figuras respetables con autoridad moral para emitir sus juicios y opiniones sobre un fenómeno que es parte estructural de nuestro sistema político mexicano. Afortunadamente, algunos de esos integrantes que creyeron en el FCA, pronto se dieron cuenta de que estaban siendo utilizados para otros fines.

A tiempo, observaron que el objetivo y fin no era abrir una lucha frontal contra la corrupción, sino que el Frente Ciudadano Anticorrupción se había creado como brazo golpeador de intereses perversos que buscan disminuir al Gallardismo. Ese y no otro, fue el motivo de que empresarios, comerciantes serios y sociedad civil ahí representada lo abandonaran.

El Frente Ciudadano Anticorrupción no solo tenía como propósito apuntar sus baterías hacia la figura del presidente municipal, sino que además sería un instrumento para blindar y ocultar las raterías de algunos de sus miembros. No fue casual el que Hugo Stevens, hermano del funcionarios de gobierno mayormente cuestionado por su incapacidad y actos de corrupción fuera designado como su vocero.

De lo que queda del FCA es ya nada, pero su actitud y obsesión enfermiza por golpear a quien ven como su adversario político se torna grave cuando en medio de un proceso electoral, estos emisarios del pasado tratan de denigrar o desprestigiar, enrareciendo y complicándole las cosas a la autoridad electoral que se empeña por transitar en la civilidad.

¿De que viven estos sujetos que semana tras semana convocan a conferencias de prensa para buscar desacreditar al contrario?, nadie lo sabe y si alguna ocupación laboral o negocio tienen, lo cual se duda, se dan su tiempo para emplazar a los medios para que atestigüen y reproduzcan la sarta de pendejadas que declaran.

Esta semana, por ejemplo, los dos notables del FCA, Hugo Stevens y Manuel Nava Calvillo, salieron con su batea de babas, de que el Ayuntamiento de la capital está obstaculizando la justicia porque a la Fiscalía General se le niega información que permita dar seguimiento a las demandas que el Frente Ciudadano Anticorrupción ha interpuesto. Si no es en la de ellos ¡En qué cabeza cabe semejante estupidez!