Más revendedores que aficionados

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A un día de que vuelva la actividad al coloso de Santa Úrsula, con duelos de vuelta de cuartos de final del Apertura 2018, los seguidores de Cruz Azul y América no abarrotaron las taquillas.

“Quedan pocos, se están vendiendo los últimos y ya para mañana no habrá. Te los dejo en 400 (pesos) cada uno, es lo mismo de América y Cruz Azul en 400”, señaló un revendedor, en la salida del tren ligero, al tratar de ofrecer un acceso cuyo costo en taquilla es de 200 pesos.

En la explanada baja del estadio, frente a calzada de Tlalpan, cuatro policías resguardaban el orden, más no la ley, al permitir que los revendedores actuaran libremente. En ese punto, las taquillas sólo vendían entradas para ver a las Águilas, con una pobre convocatoria.

De igual modo, la taquilla frente al estacionamiento del Azteca, donde se venden los boletos para el juego de La Máquina ante Gallos Blancos, registró movimiento con decenas de fanáticos después de las 10:00 horas. Sin embargo, el lugar quedó prácticamente solitario después de las 15:00 horas.

Cruz Azul, con ventaja de 2-0, recibe al Querétaro este sábado, mientras que América enfrentará al Toluca el domingo, luego de empatar la ida (2-2).

El susto de los Diablos Rojos dejó sin habla al América

Tras el juego de ida de los cuartos de final, los de Coapa se mantuvieron en silencio. Apenas hubo quienes atendieron a un puñado de aficionados, como Oribe Peralta y Luis Reyes; sin embargo, al ver cámaras y micrófonos bajaron los vidrios de sus vehículos y arrancaron.

Otros, como Roger Martínez, ignoraron a los fans y salieron de las instalaciones con caras serias.

“No, no podemos (hablar)”, dijo el mediocampista Pedro Arce con cierto enojo.

Bajo las órdenes del cuerpo auxiliar de Miguel Herrera, las Águilas, con plantel completo hicieron trabajo regenerativo y futbol en espacios cortos.

Será mañana domingo que América y Toluca busquen romper con el empate 2-2, para avanzar a las semifinales del Apertura 2018.