Hay solidaridad entre peloteros sinaloenses

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Los Diablos Rojos del México y los Guerreros de Oaxaca se enfrentaron por primera vez en una final de Playoffs de la Zona Sur. Los capitalinos quieren despedir al Estadio Fray Nano con un campeonato antes de mudarse a su nueva casa, el estadio Alfredo Harp Helú. Por su lado, Oaxaca buscará romper una sequía de 20 años sin ganar un título de Liga Mexicana de Beisbol.

La rivalidad entre las novenas, que comparten al mismo dueño, y todo lo que está en juego, se quedó por momentos en el olvido a unos minutos del comienzo del primer duelo de la serie.

Los peloteros han estado al pendiente de las situaciones climatológicas en el noreste del país. El paso de la depresión tropical 19-E y los residuos del huracán “Isaac” han dejado, hasta el momento, tres muertos y obligó a aproximadamente 16 mil personas en el estado de Sinaloa a ser evacuados de sus hogares.

El pitcher de los Pingos, Salvador Valdez, y Semar Leyva, shortstop de los Guerreros de Oaxaca, son originarios de Sinaloa. Valdez es oriundo del municipio de Culiacán, mientras que Leyva nació en Los Mochis.

La familia de ambos peloteros se encuentra fuera de peligro tras el desastre que atacó al estado. Pese a eso, los dos dejaron de un lado la enemistad que se vive en los playoffs.

“Hermano, ¿cómo estás?”, se acercó y le dijo Semar Leyva, quien pausó por unos momentos su práctica de bateo, a Salvador Valdez. “Bien, ¿cómo está tu familia?, ¿les llegó el agua?”, le respondió Valdez desde la banca.

Ambos se dieron la mano, ya con sus respectivos uniformes puestos. Faltaba una hora para comenzar el choque. Valdez, mientras se sacudía el cal de las manos, le respondió: “Nada más se les metió en la sala, ¿la tuya?”. Semar, que comenzaba a invadir el espacio del conjunto local, le contestó que “todo está en orden”.

Semar se saludó con otros de sus ex compañeros, con los que compartió vestidor de 2014 a 2016, cuando se mudó con los Guerreros, y se retiró a culminar el calentamiento previo al duelo.

Ya en charla con, Leyva aseguró que “Sinaloa es un lugar donde la gente sabe luchar y estoy seguro que todos juntos saldrán adelante a pesar de todo lo que está sucediendo”.

El jugador de 24 años confesó que saber que su familia se encuentra bien, lo ayudó a saltar al diamante con algo de tranquilidad. “Todo el tiempo pienso en la gente de allá y en mi familia. En especial mi hija”, dijo Leyva, que impulsó 23 carreras en la temporada.

Samer pone en primer lugar a su familia ante todas las cosas, por lo que en algún momento, pensó en abandonar su trabajo para viajar a Los Mochis y protegerlos. “Son el motor de todos los jugadores, es lo que nos mueve”, sentenció.

Salvador Valdez añadió que es difícil concentrarse dentro del campo y no pensar en lo que está pasando en su estado, aunque la eliminatoria la toma con seriedad “al ser profesional”.

“Vamos a tener el suficiente apoyo para salir adelante”.

El compartir dueño hace que Diablos y Guerreros sean denominados como “hermanos”, pero los miembros de ambos equipos se consideran archirrivales y no existirá compasión en esta eliminatoria.