Francia y Dinamarca avanzan con gris empate

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CIUDAD DE MÉXICO.

Dinamarca y Francia empataron sin goles en el último partido del Grupo C, lo que permite a los franceses amarrar el primer puesto y a los escandinavos el segundo.

Flojo partido de ambas selecciones en el estadio Luzhniki de Moscú. Ninguna de las dos selecciones quiso arriesgar y jugaron con el marcador a su antojo. Los dos equipos, conocedores de que no perder era beneficioso para su futuro, guardaron energías para una mejor ocasión. En el caso de los franceses, guardaron a algunos jugadores clave para los octavos de final.

Didier Deschamps, el día que igualaba a Raymond Domenech como seleccionador con más partidos en el banquillo “bleu”, llenó su equipo de cambios, pero no logró enjugar la mala imagen que había dado en los dos primeros encuentros.

Ambos porteros, Casper Schmeichel y Steve Mandanda, fueron casi espectadores, mientras que las figuras de ambas selecciones tocaron el balón pocas veces en zona ofensiva. Ni Christian Erikssen ni Antoine Griezmannpudieron cambiar el guión.

Los primeros 45 minutos pasaron sin peligro en las áreas, fueron pocos los disparos y menos las jugadas desequilibrantes. Conforme avanzaban los minutos el tedio aumentaba y los fanáticos se desesperaban.

Francia es un equipo sin norte, con lagunas defensivas y un centro del campo sólido, pero poco creativo. Francia no encanta, pero tampoco asusta. Es un equipo plano, que garantiza lo esencial en la primera fase a la espera de que, ahora que llegan las cosas serias, exploten sus estrellas.

Parece esperar a la eclosión de Antoine Griezmann, al que miran todos en el equipo pero que, por el momento, tiene las luces apagadas, como si su brillantez se hubiera evaporado en una larga y dura temporada en el Atlético de Madrid.

La segunda parte no ofreció algo distinto, salvo por una intervención de Schmeichel ante un disparo de Nabil Fekir, todo transcurrió en calma. Las únicas emociones se vivieron en la tribuna con los aficionados daneses llevándose la tarde.

Al final el público recriminó a los protagonistas el poco espectáculo ofrecido: el primer empate a cero de todo el certamen.

Tampoco Dinamarca da para más. Los escandinavos saben guardar bien su orden, pero delante todas sus naves se queman en el altar de un Christian Eriksen que no tuvo la tarde inspirada.

El equipo de Age Hareide sumó otro partido sin perder, algo que viene encadenando desde el 11 de octubre de 2016, pero poco más. Algún contragolpe que no inquietó a Steve Mandanda, que con más de 33 años se convirtió en el debutante más veterano de Francia, un regalo que, de rebote, permitió al madridista Raphael Varane lucir en esa misma competición el brazalete de capitán.

Esta vez sin Samuel Umtiti a su lado por los problemas físicos que arrastra, el del Madrid emerge como uno de los jugadores más sólidos del equipo, aunque tampoco es que Dinamarca le diera quebraderos de cabeza.