De fondo

El Peje a la alza, EPN a la baja y el PAN a las caiditas

La más reciente encuesta del Diario Reforma, nos proporciona una radiografía momentánea sobre el escenario político-electoral que se desarrolla y se vivirá en el Estado de México. Para el PRI y el PAN, son malas noticias en tanto que las mediciones no son esperanzadoras por el nivel de posicionamiento que ha logrado el Movimiento de Regeneración Nacional MORENA de López Obrador.

El resultado del muestreo realizado por uno de los diarios de circulación más pesados e influyentes, no solo describe el grado de complejidad electoral que existe en el EDOMEX, sino que viene a confirmar aquella tesis que sostiene, que cuando los partidos que han disfrutado las mieles del poder, como lo son el PRI y el PAN, buscan criminalizar al adversario, lo único que logran es victimizarlo y crecerlo, y en esas se encuentra justamente hoy el tabasqueño.

Si hoy fueran las elecciones en el EDOMEX, el PRI alcanzaría una votación de un 29 %, el PAN un 25 % y Morena un 28 % y el PRD  un 11 %; porcentajes que conllevarían virtualmente a declarar un empate técnico con las consecuencias que llevarían a una confrontación poselectoral en el terreno político y mediático y a un intento de deslegitimación que podría resolverse el tribunales.

A la encuesta realizada por el periódico Reforma, habría que sumar la preponderancia que alcanzan los niveles de desaprobación del presidente Enrique Peña Nieto, pues un 80 % de los ciudadanos encuestados en el EDOMEX no acredita el desempeño del presidente de la República surgido de las filas del PRI, percepción que no es exclusiva o privativa del centro del país, sino en todo México.

El que MORENA haya logrado un porcentaje significativo en la medición, no es tampoco la gran revelación, el escenario sobre las preferencias electorales  estaba bastante dibujado desde hace varios meses, solo que en el PRI y en el PAN lo desdeñaron e hicieron cuentas alegres mientras el monstruo crecía.

Igual está sucediendo en estados como Veracruz y Coahuila, donde el PRI no tiene ni la más remota posibilidad repetir y de reposicionarse, excepto que sigan con la dinámica de alianzas informales y acuerdos bajo la mesa con el PAN para desprestigiar y enfrentar a un Lagartón como lo es el Peje.

Si algo tienen en común el PRI y el PAN es que a ninguno, y bajo ninguna circunstancia, les conviene que Andrés Manuel López Obrador llegue a Los Pinos. Para estos dos partidos, el que una corriente, en alianza o no con otros institutos políticos  que se autodenominan de izquierda, podría convertirse en su peor pesadilla y por anticipado diríamos, que de llegar el tabasqueño a la presidencia de la República,  no habría quien cierre las puertas de las prisiones, porque todos cabrían perfectamente.

En la perspectiva electoral, si MORENA logra sostenerse en los niveles de preferencia como los tiene hasta ahora en el EDOMEX, es de esperarse que el resultado que obtenga en los ya muy próximos comicios será muy semejante al que podría lograr en el 2018. Eso lo sabe el PRI, lo entiende el PAN y acaricia MORENA.

Visto en el contexto local potosino, el crecimiento de López Obrador es incipiente, no es significativo, y no lo es porque sus líderes estatales la andan pendejeando al considerar como adversario a quien podría ser su mejor y único aliado, es decir, al Gallardismo, una corriente política que en poco tiempo logró generar una  amplia base social sólida de apoyo y contención que ningún partido, por inteligente que se ostente no puede subestimar, ¿o sí? Hasta pronto

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