Terminó la pesadilla

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Entre claroscuros, actitudes vergonzantes, escándalos de corrupción y sumisión, hoy concluye la LXI Legislatura

Envuelta en lamentables y ruidosos escándalos de corrupción, comportamientos vergonzantes que evidenciaron la insensibilidad y la ausencia de oficio político, su pobreza intelectual en el debate parlamentario; leyes fusiladas, plagiadas o hechas sobre las rodillas; esta semana por fin termina una representación legislativa encubridora o involucrada en el tráfico de influencias, redes de complicidad, ambición y sumisión al Poder Ejecutivo del Estado.

Durante tres años consecutivos, los potosinos que depositaron su confianza en estos representantes populares, que por ventura tienen ya su maleta para irse a gastar fortunas mal habidas, vieron con desaliento, frustración y tristeza el comportamiento lamentable que demostraron nuestros diputados potosinos. Ellos dirán que cumplieron y que realizaron el mejor de sus esfuerzos, sin embargo, de principio a fin la LXI legislatura que concluye este día 15 ha sido ya enjuiciado por la sociedad.

Hoy, los potosinos que salieron a votar el primero de julio, se preguntan si a partir de ahora las cosas serán semejantes o se

comenzará a escribir una nueva historia; expresan ya sus dudas respecto a que, si es el principio de otro calvario más con diputados primerizos o de párvulo, preocupados más en barnizar su imagen y justificar sin entender su arribo al Congreso del Estado, que pensar o ponerse a trabajar en la profunda transformación que con urgencia exige la sociedad potosina en los tres poderes del estado.

Desde su arribo, los legisladores que terminan su gestión, se vieron inmersos o involucrados en el juego perverso de intereses que surgen, se maduran, se cuajan y se desprenden y se cautivan desde los poderes institucionales o fácticos. Siempre sin la independencia de opinar, disentir o votar porque las reglas del juego se dictan desde sus partidos de origen o por quien se presume o se supone es el jefe político en la entidad.

Sin duda, fue una legislatura soberbia y timorata, dependiente y comprobadamente corrupta. Una representación que se va sin pena ni gloria y con la vergüenza y la deshonra de haber causado un daño enorme a los potosinos. Una legislatura que freno iniciativas, que se puso el servicio de los más poderosos, supeditada siempre a “la línea de arriba”, irresponsable en su tarea legislativa y excesiva en el gasto proveniente del erario público; esa pesadilla ya terminó y oremos todos porque no venga otra igual o peor.