¿PRIMOR en S.L.P.?

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Para la gente cercana y que un día sí y otro también, presume gozar de la confianza de Juan Manuel Carreras López, el proceso de sucesión gubernamental ya comenzó, está en marcha y nadie lo frena. La interrogante se mantiene, y la duda también: ¿Por quién y por cual partido político se inclinará el mandatario estatal para que el proceso de transición resulte atractivo, seguro  y tranquilo?

Juan Manuel ha dicho, por lo menos en dos eventos del PRI, que el ejército tricolor está listo para retener la gubernatura del estado, pero la verdad sea dicha, yo de lengua me como un taco, porque al menos hasta ahora, todas las señales apuntan a que, sin más trámite, “aceptará una recomendación central o una velada sugerencia para salir e irse en el 21 a descansar, sin pendiente, sin persecuciones.”

Analistas del propio gabinete sostienen que, “al Güero Carreras, le resulta más cómodo y seguro un acuerdo con el gobierno federal;  específicamente con el presidente Andrés López Obrador para que llegue alguien representando a MORENA que tratar de impulsar una alianza PRI-PAN,  esto, desde luego que es altamente probable.

De consolidarse esa hipótesis, existen tres figuras de peso que son vistos como potenciales candidatos y que desearían abanderar la causa Lopezobradorista en San Luis Potosí; ellos son: Esteban Moctezuma Barragán, actual Secretario de Educación Pública; Juan Ramiro Robledo Ruíz, Presidente del Tribunal de Justicia Administrativa y, el Senador Primo Dothe Mata, y párenle de contar.

Moctezuma Barragán tiene raíces potosinas y mal visto no es por corrientes priistas importantes, las cuales incluso, ya una vez intentaron convencer para empujarlo a la gubernatura. A Juan Ramiro Robledo Ruiz, le toca en razón de tiempo y por escalafón generacional; aunque sea por MORENA y no por aquél  PRI que lo vetó en 1997, justo cuando se impuso a Fernando Silva Nieto.

Obvio que esa corriente que aún conserva su presencia, apostará todo y pondrá como suerte principal, si es que no se desgasta en un año más, a Xavier Nava Palacios para que sea postulado a través de una alianza “no formal”, pero “si de facto” entre PRI-PAN-MC y otros; caso contrario, su plan “B” sería Esteban mismo o  Primo Dothe.

En política todo es posible, pero si Juan Manuel Carreras es rebasado y se equivoca,- o bien, no diseña pulcramente la estrategia de sucesión, corre el riesgo de naufragar solo en el mar de las decisiones y las imprecisiones. En el PRI, ya lo dijo su líder, “no todo está perdido” y, si hacemos una revisión cuantitativa de los últimos resultados electorales, el tricolor mantiene presencia y competitividad.

Y es que en el PRI, la cartera de precandidatos es más amplia que en otros partidos. En el PAN, por ejemplo, de no ser nuevamente la brava y peleonera mujer que es Sonia Mendoza Díaz, Xavier Azuara Zúñiga o Marco Antonio Gama Basarte, nadie más se vislumbra. En los tres casos son figuras que le acomodan bien al gobernador, excepto que la presión del centro aumente y se consuma.

En el PRI, es donde más rostros sobresalen en el proceso de sucesión. El primero es el Secretario de Educación Joel Ramírez Díaz, le sigue el recién nombrado Secretario de la SCT Fernando Chávez Méndez; luego, Carlos Jiménez Macías, ex legislador y ex Cónsul de México en Chicago; Gustavo Puente Orozco, actual Secretario de Fomento Económico y quien pronto podría convertirse en “el cuñado incómodo” de Xavier Nava; otro es,  Alejandro Leal Tobías, que representa una opción local más, si es que “el proyecto de alianza que se teje no cuaja para el otro” y, finalmente, Mónica Liliana Rangel, Secretaria de Salud, no hay más.

A José Luis Ugalde ya ni mencionarlo, el ex Secretario de Finanzas salió por piernas tras haber dejado tirado el trabajo político-electoral en Rioverde y en otros municipios luego de que se enteró que no sería el candidato al Senado. Esa fue la causa y razón principal de su salida y no es que el “mago de las finanzas” tuviera ofertas laborales atractivas o proyectos personales en puerta.

Por cierto, comprobado está, que a Ugalde le chorrearon carretadas de dinero oficial para el trabajo político que le correspondía hacer en la Zona Media, pero como Carreras lo desplazo de la candidatura para favorecer al árabe Luis Mahabub, el Tío codiciado se puso sus moños y a tres meses de la elección del uno de julio aventó el arpa en la zona media donde el PRI perdió, así fue. Hasta pronto.