PARENTESIS

382

 

Que se los chinguen….que se los chinguen

Resulta patético, ridículo y estúpido,  como algunos gozan y se revuelcan de gusto cuando algo sucede y no le favorece al Ayuntamiento de la capital. Otros se regocijan y se desgajan la cintura cuando se presenta una situación adversa, como esa de tener que pagar, primero 87 mil pesos a una empleada y luego  800 mil pesos a un trabajador donde abogados gandallas y chicaneros se llevan por un juicio laboral entre un 50 y 60 % de honorarios.

El actual Ayuntamiento de la capital, es cierto, debe enfrentar cientos de laudos laborales, algunos que corresponden a esta administración y, que en caso de perderlos ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, no tendría que pagar semejantes cantidades, simplemente por razones de antigüedad. En su mayoría, según datos oficiales, el pleito legal que algunos “trabajadores” han entablado en contra del municipio, son esos que ingresaron en administraciones priistas y panistas.

Pero hoy al presidente municipal Ricardo Gallardo lo señalan de intolerante, explotador, represor y de ser un gobernante inhumano y  desconsiderado con los empleados municipales. Lo que pocos saben, es que la inmensa mayoría de esos burócratas que hoy tienen demandado al municipio, ingresaron a la administración  en tiempos de Octavio Pedroza, de Jorge Lozano, de Victoria Labastida y de Mario García. Son profesionales de la demanda laboral, verdaderas monsergas y una calamidad.

Saben que entrando una nueva administración pueden ser despedidos, demandan y sangran al erario público, y si otra vez llega su favorito a la Alcaldía, también saben que pueden regresar a ganar un buen sueldo por hacer nada; son las sanguijuelas de cada trienio que ya encontraron el caminito fácil para hacer dinero, ¡total! el dinero no es de ellos ni del gobierno sino de los impuestos que paga la ciudadanía cumplida.. que se joda el pueblo.

Obviamente que hay de todo, hay trabajadoras y trabajadores que prestan un servicio a la altura de las necesidades de la población, empleadas y empleados comprometidos no solamente con su gobierno sino con la ciudadanía. Llegan temprano, cumplen con su chamba y se involucran en la solución de los problemas o exigencias que reclama la población. Afortunadamente son la gran mayoría y solo unos cuantos son los que buscan chingarse al municipio.