Elías Pesina, su tiempo y su circunstancia

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Hace 30 años, cuando Carlos Jiménez Macías asumió la dirigencia estatal del PRI, Elías Pesina Rodríguez, fue nombrado Secretario de Organización del CDE del PRI. Junto con él, llegaron a la Secretaría de Finanzas Alfredo Wong Castañeda, Pedro Luis Naif Chessani a la Oficialía Mayor del partido, y quien escribe, a la Secretaría de Prensa. El reto de la época imponía entrega, destreza, trabajo y lealtad para preparar y enfrentar la elección local de diputados en 11 Distritos.

Elías realizó un trabajo impecable en el cargo que desempeñó, y desde entonces, su entrega y lealtad al PRI y a los hombres del partido lo situaron como un hombre sencillo, con oficio político y sensibilidad. La elección de diputados de 1990 no resultó sencilla. Carlos Jiménez Macías operó con fineza las candidaturas y a pesar de la existencia y presencia del doctor Salvador Nava Martínez, el PRI, con un buen trabajo de organización logró la victoria en los 11 distritos, no se perdió uno solo y tampoco la elección fue impugnada.

Al poco tiempo, el destino le jugo rudo a Elías. En una comisión del partido a la ciudad de Saltillo, la dirigencia en pleno del PRI y líderes de sectores acudieron a una reunión regional del tricolor y, a su regreso, el vehículo donde viajaba Elías, se accidento, Edmundo Torrescano que fue Secretario de Divulgación Ideológica lamentablemente perdió la vida y otros compañeros, como Tere Derbez, Secretaria de Acción Política, resultó seriamente lesionada.

El percance que dejó secuelas, no arredró a Elías Pesina porque es un hombre echado para adelante. Con el tiempo fue encontrando su camino y destino; logró afianzar una fuerte relación de amistad con Juan Manuel Carreras, que primero lo jaló a la CORETT y posteriormente al Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica FIDE. Posteriormente se fletó con él en Seguro Popular y posteriormente en la SEGE donde el actual gobernador fue titular.

Así, el sueño de un militante se cumple este viernes cuando registre su candidatura para asumir la presidencia del CDE estatal del PRI. Elías Pesina, está convencido de que es su momento y que la política es de tiempos y circunstancias. Estatutariamente llega al partido para concluir el período que correspondía terminar a Martín Juárez Córdoba, sin embargo, es de suponerse que el nuevo dirigente del PRI está contemplado para preparar con la suficiente oportunidad el proceso electoral del 2021, así está previsto.

Elías Pecina llegará a pastorear al partido que fue estrepitosamente derrotado en el 2018, y que hoy por hoy, en el concierto nacional, atraviesa por una dura etapa de descrédito. El reto para hacer del tricolor un instituto político electoralmente competitivo, dependerá de muchos factores. El primero y muy definitorio, es que llega con el total respaldo de Juan Manuel Carreras; el segundo, que conoce a la gente del partido, sus liderazgos reales y sus entrañas y, el tercero que ha demostrado oficio y capacidad de conciliación y negociación.

Elías Pesina no puede ni debe darse el lujo de ceder a caprichos o someterse a la voluntad de figuras o grupos de presión a los que se les hizo costumbre exigir espacios y cuotas de poder. No debe ceder al chantaje, porque ese vicio fue justamente uno de los más grandes errores de un partido al borde del precipicio que se burocratizo y que permitió la corrupción de sus cuadros cuando han sido representantes populares o gobierno y que consecuentemente lo alejó de su militancia, de sus bases, de sus simpatizantes y del poder.

Entre muchas responsabilidades que habrá de tener el nuevo dirigente del PRI, Elías Pesina está emplazado a generar y facilitar un escenario de reencuentro y reconciliación con muchos actores y fuerzas políticas, distintas incluso al PRI. Los necesarios acuerdos transversales con aquellos que se fueron del PRI, será algo que no deberá soslayar porque es ahí donde podría estar la coyuntura, el punto fino y la clave para conservar la gubernatura del estado y para lograr recuperar muchos de los espacios perdidos, suerte.