DE FONDO

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Vencer a Gallardo ya no es un asunto político, es personal

A personajes como Mario Leal Campos, Alejandro Zapata y Octavio Pedroza, los conozco desde hace varios años, muchos diría yo. A todos ellos les tengo un gran afecto y reconocimiento porque han sido factores de equilibrio y decisiones importantes en este accidentado y sufrido San Luis Potosí. Todos ellos tienen sus méritos, sus cualidades y virtudes; y claro, también sus defectos, sus debilidades y vulnerabilidades.

Siempre, los tres, que yo recuerde, defendiendo los principios del Partido Acción Nacional, con propuestas sensatas y coherentes, propias de las circunstancias políticas. Los conocí desde el ámbito periodístico, en el contexto de la lucha política y en la función pública. De sus tropiezos y errores cometidos ya muchos los han perdonado o condenado, pero lo que llevan a cuestas es una loza difícil de separar o desprender. Ellos buscaron ese camino y las consecuencias tienen que pagar.

Hoy me sorprende que Mario, Octavio, Alejandro y otros reconocidos panistas hubiesen  claudicado a esos postulados. Me extraña que lejos de hacer política de altura, de esa que enaltece y engrandece a quienes la ejercen en buena lid, hoy por hoy estén en brazos de un proyecto político que no nace de las entrañas del panismo o del navismo, sino de un proyecto que no es de ellos, en tanto que surge de una  corriente perredista denominada Galileos que busca aniquilar un proyecto que le dio vida al PRD, por lo menos en San Luis Potosí en los últimos 6 años.

Decir que el PAN podría ir en alianza con el PRD pero impensable  con el Gallardismo, “porque a su parecer es la antítesis del PAN”, es la más grande y disparatada incongruencia en un político como Alejandro Zapata. Lo es porque su desliz discursivo no es otra cosa que una insinuación, una exhortación o un llamado a la traición que desde luego no se va a dar en las filas gallardistas.

Es una incongruencia, porque ni Alejandro, Octavio o Mario Leal que han dado muestras de apoyar a un candidato Independiente como Xavier Nava, desconocen o fingen ignorar  que hoy San Luis Potosí vive y transita por una realidad política distinta que no es fácil digerir o comprender, mucho menos adaptarse, sobre todo cuando el resultado electoral del 2015 para la presidencia municipal de la capital potosina fue contundente, fulminante y mortal para el PAN.

En su incursión por respaldar la candidatura del presunto usufructuario de los polvos dispersos del navismo, los panistas que simpatizan con esa opción demuestran hoy que hacia el interior de su partido no tienen cuadros ni existe un proyecto político capaz de enfrentar y vencer a una opción política que gano con el soporte y solidez de toda una base social harta de panistas y priistas.

En el PAN existe la aspiración de competir,- es cierto, pero sin programa y sin propuesta. Pareciera que su intención  no es política sino un asunto personal, donde la revancha, la venganza y el ánimo de obstruir un proyecto político diferente deben sobreponerse o privilegiarse.

Estos panistas están tan alejados de la realidad potosina, que muy pronto, antes de lo que se imaginan, se darán cuenta que el  proyecto Gallardista va mucho más allá de la simple reelección y que será toda esa base social,  bronca y competitiva la que así lo decidirá, ya lo verán.