Con peritas o con manzanas o… Con puntitos y rayitas…¿cómo la quieren?

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La insistencia de algunos en forzar se realice un debate con la participación de todos los candidatos a la presidencia municipal capitalina, no parece tener una intención sana ya que todo indica que existe un interés perverso en los coleros de las encuestas para aprovechar un foro gratuito que solamente utilizarían, ya se vio, para descalificar, agredir, insultar y difamar, pero nunca para presentar propuestas sensatas, coherentes, o bien, para contrastar ideas.

Sobre el tema, ya se han fijado reiteradamente posturas contundentes, y una de ellas es la expresada por el investigador y especialista en temas políticos, Juan Mario Solís Delgadillo, quien, primeramente, establece que acudir a un debate no es una obligación de los candidatos y, segundo: que la experiencia demuestra que este ejercicio tiene solamente como fin único, abrir un espacio para atacar al favorito en las encuestas, al que va mano en intención del voto y en las preferencias electorales.

En ese enrarecimiento, desafortunadamente está contribuyendo la autoridad electoral, en este caso el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana CEEPAC, institución en la que sus Consejeros saben y entienden perfectamente que un debate como el que está convocando para el 15 de junio, no sería ni por asomo una confrontación de ideas, proyectos o propuestas serias, sino un auténtico escenario para dispersar la antropofagia política.

Para los débiles y para quienes ocupan los últimos lugares en las encuestas el debate es el espacio ideal para la agresión colectiva, para echar montón y para buscar denostar al rival más fuerte; aun así, la persistencia del CEEPAC en realizar el encuentro parece tener ya un tufo político maloliente, pues trascendente, atractivo o definitorio para la elección del primero de julio no lo es, no para un electorado que ya tiene a estas alturas decidido por quién votará.

Para todos esos esforzados en fomentar la confrontación, el debate que promueve el CEEPAC es definitivamente un campo propicio y caldo de cultivo para el insulto, para la ofensa, para el espectáculo de tercera, para denigrar aún más el ejercicio de la política, para aumentar el morbo de las audiencias o para buscar incrementar los likes; lamentablemente, esto lo está generando el árbitro de la contienda de manera ingenua, perversa o irresponsable.

A lo mejor a Laura Fonseca Leal, Consejera Presidenta del CEEPAC, habría que explicarle con peritas y manzanas o con puntitos y rayitas, que los debates que ha venido alentando como autoridad electoral sirven para una sola cosa, para nada. Obvio que quienes acudan al encuentro, tendrán la última oportunidad para pegarle al favorito de la elección, pero para su desgracia y frustración ni Cecilia, ni Xavier ni Leonel, tendrán eco, excepto en contados espacios en los que todas las agresiones y fantasías que se anticipa verterán tendrán un efecto rebote para ellos porque entre más peguen o agredan, el otro seguirá creciendo, así de sencillo.